Día del bancario.
Día de la novia (del novio, no: ya llegará).
Día del abuelo.
Día de la secretaria.
Día del dentista.
Día del locutor.
Día del periodista (los periodistas corren de sándwich en sándwich- esperan, con un pan abierto un pedazo de cordero para ponerlo adentro- de botella en botella, de festejo en festejo).
Día del basurero.
Día del bombero.
Todos los díass son el día de algo o de alguien; ya lo observó Borges.
¿Por qué algún decreto o alguna ley sancionada por los incombustibles parlamentarios no dispone la celebración del día del estafador, y se honra para siempre el mayor talento de estas tierras?
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